RESEÑA: Jim O’Rourke – The Visitor

OOOOO

Tras su salida de Sonic Youth, JimO desapareció de este lado del mundo; esto, en sí, puede ser una manera de puntualizar toda una carrera personificando la vanguardia sonora gringa, al haber sido guitarrista, laptoppero, cantautor, miembro de Gastr Del Sol, productor de Wilco, colaborador de gente diversa desde Derek Bailey hasta Fennesz, e ingeniero para trabajos de toda una nación alternativa. Su carrera consistía de todo esto hasta que se autoexilió a Japón.

Aunque ha seguido activo, más que nada haciendo cine experimental, O’Rourke ha roto su silencio musical para colaborar con gente como Carlos Giffoni y Merzbow y mezclar el excelente Ys de Joanna Newsom, entre otras cosas, así como al lanzar discos como el magistral drone de Long Night del año pasado; pero hay muchos que esperan que Jim nos dé otro disco de rolas, uno como el Eureka o el Insignificance, donde escribió y tocó canciones convencionales de verso-coro-verso, y para muchos es el zenith de su carrera.

Casi a manera de compromiso, pero uno que no le quita merito en absoluto, JimO presenta The Visitor, un disco compuesto de una sola rola de casi 40 minutos, pero que no cuenta con capaz de sonido o drones, sino que está conformado de guitarras acústicas, electricas con slide, baterías y piano, con los cuales nos da temas que se desenvuelven por unos minutos para dejarlos un rato y luego quedarse con una guitarra o piano arpeggiando solitariamente y cambiar a algo más.

El sentimiento de The Visitor es algo melancólico pero a la vez alegre, tiene un aire campirano, de atardeceres naranjas en granjas del medio oeste o algo así, de nubes que se extienden mientras el FM toca algo de pedal steel, de un recuerdo de lo que fue el country y lo que ahora es el único elemente en esas canciones que separa a los que se describen así de los del pop convencional en otro lado del cuadrante. El resultado es un disco que explora las cosas de manera profunda con sonidos algo convencionales y calmados, aunque no pretende eso, solo trata de encontrar la canción orgánica para los improvisadores de circuit bending.

Muchas de las partes del álbum van de lo desolado a lo más contento, de los instrumentos haciéndo conversación a que los mismos se agrupen a dar una sensación que cambia conforme los instrumentos pasan de ciertos acordes, logrando una sofisticación sinfónica con muy pocos elementos a su disposición, y eso hace de The Visitor algo extraordinario.

Jim O’Rourke, desde la tierra del sol naciente, le escribe una postal a la vanguardia estadounidense, con la imagen de un pórtico y los sonidos del country, dándole música convencional que se oye extraordinaria, igual que los maestros del pop como Phil Spector, Brian Wilson y Burt Bacharach; sacándolos de la tiranía de los 3 minutos y haciendo que convivan con los compositores de escuela. Solo Jim sabe como tocar ambos extremos en el mismo disco.

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Wikipedia
Discografía
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