Calvinismo Con K

Oh Calvin, ¿Quién te viera entre tus discípulos?
¿Quién pudiera tocarte y llevar tu palabra ante todos los demás mortales?
¿Quién podría bajarte de tu pedestal?
Oh Calvin, tu culto te encierra

O esto es algo que los críticos de los 90’s quisieran que pasara; como una versión nueva de “Alex Chilton” de los Replacements, pero esta vez los chicos por millones se rinden a los pies del que presume la barriga y nunca viajaré lejos sin un escudo alrededor de una “K”.

He leído un poco sobre Beat Happening, K Records y, obviamente, Calvin Johnson; sobre su manera de hablar como de los 50’s, sobre sus fiestas de hornear pays y sobre sus tocadas austeras, sobre su papel en la escuela Evergreen y sobre su inspiración a otros músicos. También he leído mucho de lo grande que es su culto, de cómo había gente que le seguía su juego y se vestía, expresaba y hablaba como Johnson para poder ser como él, de cómo su arrogancia creció como la de muchos otros rockeros, en el mainstream o el underground, cuando la gente empezaba a tratar de ser como él, y como no estaba bien que sucediera esto. Hasta Kurt Cobain, portador de la K escudada, lo denunció en entrevistas y su diario.

Pero en verdad ¿Cuánta gente conoce a Calvin Johnson, siquiera de nombre? Y, de todos ellos, ¿Cuántos le rinden culto de personalidad y lo hacen alguien más que hombre?

La respuesta es a) muy pocos y b) aún menos.

Las ideas y, sobre todo, música de Calvin son por definición difíciles de que la gente en masa les guste; son grabaciones muy crudas, la instrumentación muy austera y la técnica casi nula (apuesto lo que quieran que si les enseñan a algún fan de los Killers o Kings of Leon una rola del primer disco de Beat Happening, les dirán que no saben cantar. ¡Anden, inténtenlo!), todo esto está hecho a propósito porque así es como Calvin quiere que escuchemos a sus proyectos, y es el nivel en el que quiere quedarse, nunca ir por más gente que lo escuche. Pero, cuando oigo su nombre, como que pienso en alguien tipo Morrissey, así un mamón interesante que se hace la diva pero no deja de ser divertido ni de poder (o haber podido) expresarse de manera que te identificaras con él tanto; pero Don Smiths es mucho más conocido que Calvin lo será en su vida; por algún motivo, la leyenda de Johnson es más grande que el hombre, y menos conocida.

La respuesta al porque los críticos hicieron tanto alarde puede ser que Calvin Johnson se basa e inició la música independiente en Olympia, Washington; pueblo con una universidad progresista a la cual atendieron gente que va de Kathleen Hanna a Matt Groening, pueblo a escasos kilómetros de Seattle (hablamos en su mera mera época del grunge), pueblo que vio nacer el movimiento Riot Grrrl con Bikini Kill, Bratmobile, Heavens To Betsy y la disquera Kill Rock Stars. Es decir, un pueblo muy visible a finales de los 80’s y principios de los 90’s, en un área donde los medios estaban muy presentes en ese periodo, haciendo ver todo como si fuera más grande lo que en verdad fue. Calvin Johnson en 1991 puede que tuviera un par de miles de fans en EUA, pero esos mismos fans se expresaban tanto de él que bien pudieron ser millones.

El culto de Calvin, sin embargo, sirve de poco o nada hoy en día.

Pero me agrada la idea del culto de Calvin hoy en día.

Simplemente porque Calvin, o mi idea de él, me agrada.

Beat Happening es una de esas bandas que me encantan pero que no escucho seguido, y son de esas bandas que me debería gustar más su manera de hacer las cosas que su música pero que en verdad me gusta más su música que nada. Sus canciones son pegajosas, puedes cantar con ellos y todo, pero el asunto es que se oye increíblemente simple; son acordes de guitarra básicos salidos de un amplificador de práctica con baterías de cartón que apenas y llevan un ritmo semi-constante sobre las cuales melodías igual de simples son entonadas medio mal por Calvin y Heather Lewis, hablando de dulces, bailes bajo el mar, espías, secretos y cementerios; todo debería ser así simple, sin misterio ni profundidad pero yo siempre oigo que hay más.

Igual y es como esa célebre frase de B.B. King que es algo así de que importa escuchar tanto las notas que no se tocan como las que se tocan (citado por Lisa Simpson, un güey le contesta “Pffff…eso lo puedo hacer en mi casa”); Beat Happening, con sus repeticiones y líneas básicas de guitarra, me hacen sentir más emoción que mucha música, me hacen sentir emoción de afuera hacia adentro; casi no es nada de mi parte, no es por nostalgia o por buscar una canción desolada, es porque ellos me hacen sentir su tristeza, su lujuria y su nostalgia. Y simpatizo con ellos.

Cuando escucho a Calvin o a Heather cantando casi o de plano a capella, igual y si se siente inmediato, pero a la vez siento como que esas grabaciones vienen de otro tiempo, de otro lugar y que no debería estar escuchando; es como leer un poema bien profundo, triste y hermoso que encontraste escrito en los calzones de alguien. Y eso me hace sentir, me hace sentir cosas que puedo explicar bien o que no puedo explicar y que no puedo escribir y que cuando lo escucho descanso porque digo “Eso”, es eso, sin saber que lo sentí o lo siento.

De igual manera, Calvin es como un tipo mítico; provocando disgusto ante punks al alzarse su camiseta para enseñar su barriga y actuar lo menos macho posible, inspirador al ir por todo su pueblo para grabar a gente común cantando sin ningún acompañamiento en su cassettera, y mítico solo por ser mítico al crearse una personalidad un poco ambigua pero juguetona, aniñándose para hacer su propio mundo, haciendo lo complicado de su vida aún más vívido. Y pues simplemente divertido, entre toda la reflexión y los sentimientos encontrados; esta es mi idea de Calvin, y con eso me quedo.

Calvin es una figura muy influeyente, eso que ni que; tanto en contemporáneos suyos como The Pastels, the Vaselines y las bandas de Flying Nun como en el emo melódico de finales de los 90’s, así como inspirando a Belle & Sebastian, Camera Obscura, Los Campesinos! y The Pains of Being Pure at Heart, entre miles de millones alrededor del mundo. Estas bandas se atreven a ser delicadas, melódicas, melancólicas, graciosas e íntimas; al igual que Beat Happening.

Yo solo me siento bien sabiendo que Calvin está allá afuera.
Eso me agrada.

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