Autopsias En La Pantalla Y Una Carnicería A Tope

RESEÑA DE CONCIERTO:
Carcass
16 de Septiembre
Circo Volador

Para empezar a decirles, los boletos estaban agotados, y este es un lugar grande para ver conciertos; fue increíble cuanta gente había adentro del Circo, y Carcass por supuesto no decepcionó.

Anunciado a empezar a las 7:30 (lo cual no me había fijado sino hasta terminar el concierto), llegué al lugar encontrándome con un chingo de gente afuera; adentro, había aún mas, ya ocupando el mayor lugar posible en la parte de abajo que no tiene asientos, lo cual me hizo dirigir a la parte de arriba donde encontré un asiento por el área baja y donde podía ver el escenario muy bien. El escenario tenía dos mantas con la mitad de un torso humano (como si estuviera rebanado por la mitad) dibujado en cada una, coladas en cada flanco del escenario frente a algunos amplificadores; por arriba de donde se encontraba la batería, había una pantalla para proyecciones la cual al principio tenía la imagen de la portada de su tercer disco, Necroticism. En el público se encontraba gente de la vieja guardia metalera, así como la típica audiencia del Circo.

Como alrededor de las 7:45, las luces se apagaron, la pantalla cambió la imagen y una introducción pregrabada se empezó a escuchar, un tipo de narración que se repetía con la que poco a poco un drone se empezó a meter en el fondo; después de unos pocos minutos de esto, la banda salió al escenario para comenzar el pedo con “Inpropagation” seguida de otra rola abridora de disco, “Buried Dreams” de su celebrado álbum Heartwork, el cual informó la mayor parte de su set. La gente en la parte de abajo no se estaban moviendo mucho, más que nada por estar muy apretados pero si hubo algo de crowd surfing; la respuesta del público, sin embargo, fue enorme. Durante la tercer canción del set, “Corporal Jigsore Quandary”, una de las mejor recibidas del concierto, se proyectaban en la pantalla escenas de órganos siendo disecados y terminando con un ojo siendo implantado en medio de un cerebro.

La banda se veía muy bien y dominaban el escenario, balanceándose entre una calma concentrada y rockeando de manera tranquila con algo de movimiento de aquí a allá sobre la tarima; Jeff Walker manejaba su bajo de cuerpo hueco tipo Les Paul con autoridad y un poco de lucha trayendo puesta una camiseta de Rotten Sound, mientras Michael Amott tocaba una Flying V marca Dean bien grande, posando un poco sobre el escenario; al otro extremo se encontraba Bill Steer como si fuera un guitarrista traído directamente de los 70’s, con sus jeans ligeramente acampanados, una camiseta café ajustada y su pelo güero lacio largo, extrayendo sonidos imposiblemente bajos y pesados de una Les Paul que se veía muy vintage. El sonido estaba apretado y clarísimo (excepto por la voz, el micrófono tenía un poco de mugre sónica), mas o menos como en los discos y como si nunca se hubieran separado o hubieran tenido que cambiar de bateristas.

Tocaron la mayor parte del Heartwork y como la mitad del Necroticism, pero se desviaron de estos discos para tocar “Reek Of Putrefaction” de su obra maestra (o una de sus obras maestras, más bien) Symphonies Of Sickness para seguirle con “Keep On Rotting In The Free World” (acompañado de símbolos representando varios credos en la pantalla), salido de su intento de suicidio conocido como Swan Song, después que regresaron al mero principio de su carrera, tocando “Genital Grinder” y “Psyosisified (Rotten To The Gore)” pegaditas para que pareciera una sola rola de duración mas o menos decente (de hecho, porque las tocaron juntas, pensé que habían tocado otra rola diferente del Sickness). Se me hizo una muy grata sorpresa como podían cambiar de tocar el lado más sofisticado de su carrera a lo más austero, sin adornos, pero con aún más brutalidad; también estuvo excelente escuchar a Michael y a Bill haciendo gruñidos guturales en vivo. Después de estas rolas salieron del escenario, ni a una hora de haber empezado a tocar.

Cuando regresaron, tocaron “Death Certificate”, luego la monstruosa “Exhume To Consume” y salieron de nuevo; antes de volver, Juan Brujo de Brujería salió para gritar “¡Viva México Cabrones!” (tomando en cuenta que desde la noche anterior estábamos celebrando el Día de Independencia, lectores internacionales), para que después Jeff dijera bromeando que Juan era su padre; siguió con otra broma, diciendo que cada que salían al backstage era para inhalar oxígeno de tanques tipo Axl Rose; de hecho, se la pasó haciendo muchas bromas durante su set pero la mayor parte no se alcanzaron a entender bien por culpa del micrófono. Después, introdujo a cada uno de los miembros de la banda, haciendo notar que Daniel Erlandsson estaba reemplazando a su baterista original Ken Owen (anteriormente, escuché a una sección del público gritando “¡Owen! ¡Owen!”) para seguirle con otro chiste de que Erlandsson es el dueño de eBay o algo parecido; Daniel, entonces, procedió a tocar un beat lento y pesado el cuál forma el principio de “Rupture In Purulence”, Walker le siguió con la línea de bajo ultra pesada para que después entraran las guitarras a putazos; Jeff estuvo delante del escenario mas allá de su micrófono para tocar un pedazo de la rola sin cantar después que un riff galopante de guitarras gemelas empezó y dio a un beat rápido; era el beat de la rola “Heartwork”, fácilmente el punto más alto del set para muchos. La banda, entonces, terminó la rola, empezó un riff como continuación al final pero lo acabaron pronto para terminar todo; en la pantalla mostraban una autopsia desde los primeros cortes al cuerpo mientras que la banda se despedía, aventando plumillas y baquetas al público, con Jeff caminando en el espacio entre la barricada y el escenario.

Personalmente tengo dos quejas, la primera es que el concierto fue muy corto, considerando que tienen un buen catálogo discográfico y casi ni tocaron nada de sus primeros dos discos, lo cual me trae a mi queja número dos, ¿Por qué la negación de la mayoría de Reek y Symphonies? Para mi y muchas otras personas, esta época fue la cumbre de su carrera, sus años dorados y mejores discos; por supuesto, a mi me encantan Necroticism y Heartwork y sé que estos dos son mucho más populares pero no es excusa. Hay montones de canciones excelentes en los primeros dos álbumes.

Pensando en lo que me estoy quejando, en serio no siento que fue una perdida de dinero o tiempo o nada; fue más que un concierto excelente y estoy inmensamente agradecido de haber visto a una de las mejores bandas de metal de todos los tiempos en acción y como si no hubieran cambiado alguna vez de personal o se hubieran separado. Todo estuvo atascadísimo, inspirado y pocamadre; después de todo lo dicho, no me puedo quejar.

Les dejo unas fotos que alguien tomó: http://flickr.com/photos/metaldragon/sets/72157607349083403/

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